Los graffitis de la «Ciudad Brillantísima». Madinat Al-Zahra, Patrimonio Mundial.

Los graffitis tal y como los conocemos hoy día, son un tipo de manifestación pictórica propia de la cultura urbana, que se pusieron de moda a finales de los años 60 del pasado siglo. Pero lo cierto es que surgieron en la Prehistoria, aunque los más conocidos son sin duda son los que en época romana se hiceron en Pompeya. No es por lo tanto de extrañar que durante la Edad Media también existieran y más concretamente en Madinat al-Zahra.

Actualmente sabemos que únicamente está excavado el 10% de la ciudad palatina, por lo que hasta día de hoy sólo conocemos los graffitis del palacio.

Vista nocturna de la Casa del Ejército o Dar al-Yund.

Los ejemplos de los que vamos a hablar hoy, son los relacionados con los conjuntos de graffitis aparecidos en la canalizaciones subterráneas, y en los caminos de ronda y pasillos por donde caminaban las personas encargadas del servicio del Alcázar.

En primer lugar hablaremos de los localizados en las canalizaciones. Es ya sabido que el palacio de Madinat contó con un suministro de agua permanente que alcanzó a todas sus edificaciones. Para su transporte desde la sierra, se aprovechó un antiguo acueducto romano el “Aqua Augusta” construido en el s. I para alimentar a la Córdoba romana, mediante su adaptación a traves de un nuevo puente-acueducto, el llamado de “Valdepuentes”.

Acueducto árabe, Rafael Romero Barros. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

El transporte del agua desde este ramal principal hacia los distintos edificios del palacio se realizó por medio de tuberías de plomo y de barro. En algunas viviendas el punto de abastecimiento para el consumo se situó en el centro del patio, por lo que se han encontrado un gran número de pilas de mármol con diferentes formas entre las que encontramos numerosos sarcófagos romanos, y algunos surtidores como los conocidos cervatillos de bronce. También existía un circuito independiente a éste destinado a las letrinas. Y en cuanto a la infraestructura higiénica para el uso del califa y allegados existían otras canalizaciones que llevaban el agua limpia hacia los baños.

La red documentada hasta el momento esta formada por un conjunto de más de 1800 metros de canalizaciones subterráneas de diversas tipologías y tamaños que discurren a distintas profundidades bajo las edificaciones palaciegas.

Como curiosidad decir que otra función de las canalizaciones de desagüe fue su utilización como vertedero de residuos domésticos, pues en estas conducciones se localizó y se localiza una buena parte de los restos de cerámica y desperdicios alimenticios que ayudan a conocer con mayor profundidad la historia de la ciudad.

Todos los graffitis encontrados en la red de alcantarillado fueron trazados en los enlucidos recién aplicados mediante incisiones con palustrillas u hojas de cuchillo, y algunos punteados. Fueron realizados en los primeros momentos de construcción del alcázar (primera mitad del siglo X), ya que las edificaciones están construidas sobre ellos. Este hecho además nos indica que toda la obra formaba parte de un proyecto común que ya tenía en cuenta la localización futura de los diferentes edificios.

Entre los motivos que encontramos están líneas, triángulos, rectángulos, círculos, zigzag, lineas serpenteantes, X y composiciones compuestas. También motivos epigráficos y figurativos.

Sus interpretaciones son diversas. Las más simples serían las que poseen formas de líneas verticales, horizontales, oblicuas sin relación unas con otras, las cuales podrían tratarse de líneas de relleno, dibujos al azar sin otra significación que acompañar una reflexión, una espera, un discurso o una conversación.

Los dibujos con formas de cuadrícula se cree podrían tratarse de torres o murallas con sus aparejos bien definidos, ataurique, así como zócalos y pavimentos del palacio. Aunque también podrían ser representaciones de plantas de edificios de 5 naves paralelas, como los modelos que encontramos por ejemplo en la mezquita alhama de la ciudad palatina. Como última hipótesis podrían ser tableros de juego que se harían en momentos de ocio de los alarifes encargados en construir estas alcantarillas, para un juego denominado alquerque.

Los círculos parecen haber sido hechos a modo de pizarra en la pared, como bocetos o esquemas arquitectónicos relacionados con la construcción de los edificios, ya que aparecen estructuras de arcadas con 3 arcos, arcos dobles, algunos incompletos, un gran arco de herradura aislado, etc.

Dibujo de círculos. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Dibujo de 3 círculos entre líneas. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Se han encontrado además motivos epigráficos tales como firmas de canteros o nombres de tipos de albañiles especializados.

Tenemos también ejemplo de motivos figurativos, como la pierna de un personaje que parece vestir una especie de media decorada con motivos horizontales y rombos, por lo que parece representar un soldado cristiano, una vez comparado con otros dibujos de libros de esta misma época.

Dibujo de pierna en trazo más grueso. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Otro ejemplo figurativo, en este caso zoomórfico, se trata de una garza, figura muy poco representada en al-Andalus, que parece llevar en el pico unas ramitas, las mismas que se encuentran bajo sus patas.

Dibujo de una garza. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Además de estas ramitas también encontramos graffitis con motivos vegetales aunque muy esquemáticos, típicos del ataurique que aparece esculpido en Madinat al-Zahra.

Dibujo de atarique. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Entre los dibujos más curiosos que encontramos en las alcantarillas del alcázar, existen otros muy importantes relacionados con temas navales, entre los que podemos encontrar barcos pequeños con sus velas, relacionados con la navegación fluvial, pesqueros o de transporte de personas o mercancías poco pesadas, como por ejemplo los encargados de llevar viajeros de Córdoba a Sevilla.

Pero hay un ejemplo más de barco, visto ya en otras ocasiones, como en la cerámica verde y manganeso, representado con sus velas delanteras, mástiles y cuerdas de delante de las velas, velas enrolladas, castillete de popa, timón, etc. Este graffiti adelanta la aparición de este tipo de barco un siglo antes de lo que se pensaba, gracias al desarrollo que Abd al-Rahman III hizo de su flota para combatir con los fatimís de Ifriqiya.

Dibujo de un barco. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Dibujo de un barco en un Ataifor de Mallorca. Fuente: MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

Estos grafitis demuestra la marca de los alarifes, su ocupación en tiempos muertos, pero también con ellos explica a sus compañeros la construcción del conjunto. No son verdaderos esbozos, ni esquemas, son garabatos para entenderse en su discurso, sólo uno de ellos es un boceto previo a la realización de una obra definitiva de las inmediaciones o un boceto destinado a demostrar la maestría del artesano.

Los graffitis que encontramos en las vías de comunicación del Alcázar, son de una temática diferente a estos. Es interesante señalar que estos graffitis aparecen en zonas de paso o tránsito utilizados por el personal de servicio y la guardia. No aparecen en las paredes de salones de recepción o de viviendas privadas, con el fin de no afectar la armonía y cuidada decoración de las salas principales y ocultos a sus habitantes y visitantes de alto rango.

En estos graffitis vamos a encontrar arcos trilobulados, estrellas, banderas-estandartes de forma triangular tale como los usados por los ejército cristianos. Motivos de ramas o espigas, así como motivos antropomorfos, etc.

Los dibujos con temática militar, como el arco y flecha, posible muralla, estandartes o banderas (una de las pocas representaciones de banderas andalusíes de época califal) y estrellas o cruces, los encontramos en los caminos de ronda, espacio ocupado por la guardia, y puede que ellos mismos fueran los que pasaron el tiempo haciendo estos dibujos relacionados con su entorno.

Fuente: BARRERA MATURANA, J.I. «Nuevos graffiti en Madinat al-Zahra», Cuadernos de Madinat al-Zahra, 2008, Número 6.

Otro tipo de graffitis encontrados en estas zonas son los motivos de arcos, círculos y elementos arquitectónicos trazados con instrumentos como el compás o cordel, de los que podemos afirmar que participaron en su realización los llamados en las fuentes Urafa al Banna’in o Urafa Muhansidin, alarifes especialistas en geometría o ingenieros. Uno de los graffitis relacionados con los alarifes es el boceto de un arco polilobulado. Este graffiti fue descubierto por Velázquez Bosco en 1912 pero actualmente ha desaparecido. Se trata de un arco trilobulado con dovelas marcadas y molduras, enmarcado en un alfiz. Sería un auténtico estudio de simetría.

Fuente: BARRERA MATURANA, J.I. «Nuevos graffiti en Madinat al-Zahra», Cuadernos de Madinat al-Zahra, 2008, Número 6.

Era aceptado por la mayoría de investigadores que el arco polilobulado apareció por primera vez en la Península Ibérica con la ampliación de la mezquita de al-Hakam II. Pero tras la aparición de este boceto en el camino de ronda junto al Salón Rico, se adelantaría esta fecha a época de Abd al -Rahman III.

Para finalizar queremos poner un último ejemplo de graffiti, encontrado en esta misma zona también por Velázquez Bosco, un dibujo correspondiente a una cabeza dibujada con carboncillo, del que actualmente solo son visibles las líneas de la cabeza y el cuello en un estado muy deteriorado.

Fuente: BARRERA MATURANA, J.I. «Nuevos graffiti en Madinat al-Zahra», Cuadernos de Madinat al-Zahra, 2008, Número 6.

A diferencia de los graffitis que hemos visto hasta este momento, incisos en el yeso recien aplicado, este ejemplo está dibujado con carboncillo por lo que se cree que se habría hecho durante el tiempo de vida de la ciudad. En este caso se representa a un hombre con la cabeza cubierta con lo que parece ser un tocado, por lo que pertenecería a la clase alta de la sociedad. Debido a la negativa del Islam a representar personas, no es raro que existan muy pocos ejemplos con esta temática, pero al igual que nos demuestran las decoraciones de la cerámica Verde y Mangneso con algunas figuras de soldados, en Madinat al-Zahra se convivió con este tipo de representaciones aunque fueran en casos excepcionales.

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Bibliografía:

BARRERA MATURANA, J.I. «Nuevos graffiti en Madinat al-Zahra», Cuadernos de Madinat al-Zahra, 2008, Número 6.

MOLINA MUÑOZ, J.A., BARRERA MATURANA, J.I., CRESSIER, P. «Garabatos de alarifes: los ‘graffiti’ de las galerías de desagüe de Madinat al-Zahra». Cuadernos de Madinat al-Zahra, Año 1999, Número 4.

SOUTO, J.A. «La práctica y la profesión del artista en el Islam: arquitectos y constructores en el al-Andalus omeya», Espacio, Tiempo y forma, 1997, Serie VII, H° del Arte, tomo 10.

VALLEJO TRIANO, A. «Notas sobre la planificación y transformación del palacio», Artigrama, 2007, número 22.

782 aniversario de la llegada de Fernando III «el Santo» a Córdoba.

Hoy, Solemnidad de San Pedro y San Pablo se conmemora el 782 aniversario de la Segunda Dedicación de la Catedral. 782 años tras aquel 29 de junio de 1236 en que el monarca Fernando III entrase a la ciudad por la Puerta del Puente siguiendo la cruz que portaba don Lope Fitero quien después se convertiría en obispo de Córdoba.
Entraron a la mezquita por la puerta principal – actual Puerta del Perdón – y en una ceremonia presidida por el obispo de Osma acompañado por las personalidades eclesiásticas más importantes de aquel momento, entonaron la antífona Adesto Deus, tras esto, obispo de Osma bendijo agua mezclada con sal como disponía el ritual. Refiere la primera Crónica General que cercaron a derredor toda aquella mezquita, esparziendo agua bendita por ella como deuie para expulsa Mahometi superstitione.
Una vez dentro de la sala de oración se procedió a su purificación trazando con el báculo las letras del alfabeto griego y latino en una cruz de ceniza sobre que pavimento. Con estos ritos de purificación la antigua Mezquita Aljama fue consagrada al culto cristiano y el nuevo altar mayor se consagró a Santa María, advocación bajo la que estuvo hasta el siglo XVI. La ceremonia de dedicación culminó con una misa presidida por el obispo de Osma y curiosamente sin la asistencia de Fernando III quizá, por pretender que fuera el Rey Eterno el primero en tomar posesión del templo. No es hasta el día siguiente, 30 de junio, cuando se produce la entrada por primera vez del monarca Castellano en el templo, que no se convertirá en Catedral hasta el 20 de junio de 1239 tras la ceremonia de consagración del primer obispo, don Lope Fitero.

Fuente: Cabildo Catedral de Córdoba
En la imagen observamos la magnífica obra de Acisclo Antonio Palomino datada en 1713 y que podemos disfrutar en la Capilla del Cardenal Salazar, actual tesoro de la Catedral. En ella vemos el momento en que el príncipe Abu-I-Hasan entrega las llaves de la ciudad al Rey Santo en clara actitud de rendición. Una pintura curiosa por los anacronismos que muestra y que nos revelan el momento histórico en que fue realizada la pintura. A simple vista ya resultan curiosas las vestimentas de Fernando III, pues lejos queda su atuendo del vestir a la medieval, pero podemos seguir extrayendo datos reveladores de la fecha pues, por lo que ya hemos apuntado, nuestro caro monarca conoció el templo con su fisionomía de mezquita y por tanto, ni imaginar pudo el crucero y cimborrio que sobresalen al exterior así como la esbeltez y señorío del campanario que se eleva al cielo en sustitución del antiguo alminar del califa Abd – al – Rahman III.
Por tanto, no es que el pintor fuera un visionario, este anacronismo se debe a una práctica muy común durante la Contrarreforma consistente en contextualizar una escena relevante del pasado dentro la contemporaneidad del pintor.

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Bibliografía:
Nieto Cumplido, M.: La Catedral de Córdoba. Obra social y Cultural de Cajasur, 2007.

¿Un despiste romántico?

España en el siglo XIX ofrecía a los viajeros románticos el exotismo que ansiaban conocer. Su pasado islámico, los relatos conservados de la época andalusí o los testimonios mismos de intrépidos viajeros en sus epistolarios o notas, dieron lugar a un imaginario que insertaba a nuestro país en general y al sur en particular en el punto de mira para sus destinos.

Fueron muchos los viajeros románticos que llegaron a nuestra ciudad y congelaron instantes, bien a modo de dibujo, bien a modo de relato, o como simples notas de impresiones en sus diarios. Pero lo cierto es que no siempre sus dibujos, ni tampoco sus relatos, fueron fidedignos con la realidad, y eso mismo podríamos pensar al observar este dibujo de la Mezquita – Catedral del viajero romántico John Frederic Lewis.

Como ya habrán advertido, la singular bicromía de los arcos de nuestra más que conocida Mezquita-Catedral han sido obviados. Ni rastro de la icónica alternancia de dovelas de ladrillo y arenisca. Quizá, nuestros queridos lectores, piensen que simplemente puede tratarse de un error debido a la mala memoria del afamado acuarelista inglés, pero nada más lejos de la realidad y para probarlo, he aquí el quid de la cuestión.

En esta instantánea – nada instantánea por cierto – del otro gran romántico, Jean Laurent, volvemos a observar lo mismo, ni rastro de dovelas de ladrillo y tampoco de piedra. Pues bien, tenemos la respuesta y, para conocerla tenemos que retroceder a los años ochenta del siglo XVII. ¡Menuda movida!

Córdoba, año de 1686, el Cardenal Salazar toma posesión de su cargo como obispo de Córdoba y entre varias medidas de capital envergadura como la creación de la Capilla de Santa Teresa dentro de la Mezquita – Catedral o el Hospital de Agudos, actual Facultad de Filosofía y letras, promovió otras empresas como la que en este post nos atañe. Ya habrán imaginado nuestros perspicaces lectores, que fue él el artífice de tamaña modificación, no sin antes cubrir con bóvedas de madera y cañizo las naves. Sí, el Cardenal Salazar fue quien mandó enfoscar y encalar las arquerías buscando así la unificación del espacio y la luminosidad.

Actualmente, como vestigio de esta modificación que siempre debemos contextualizar con la época y no juzgar desde nuestra perspectiva, quedan algunos arcos encalados en la ampliación de Almanzor, en el Museo de San Clemente donde la Mezquita – Catedral atesora restos de su pasado más esplendoroso.

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I Concurso de pintura «Medina Azahara»

El pasado sábado día 9 de junio se celebró en el yacimiento de Madinat al-Zahra el primer concurso de pintura convocado por Diario Córdoba como muestra de apoyo a su candidatura para ser Patrimonio de la Humanidad.

También colaboraron la Consejería de Cultura, el Yacimiento Arqueológico Madinat al-Zahra, el Ayuntamiento y la Diputación de Córdoba.

El jurado del concurso estuvo formado por José María Palencia, director del Museo de Bellas Artes, Rafaela Valenzuela, del área de Cultura del Ayuntamiento, Xose Garrido, comisario de arte de la Diputación, y los pintores Fernando García Herrera y Ángeles Alcántara.

El concurso se basó en la modalidad de pintura rápida al aire libre y los concursantes tuvieron 3 horas y media para realizar sus trabajos. Las obras debieron girar en torno al conjunto arqueológico, con técnica pictórica libre y la única limitación de no utilizar técnicas digitales, según las bases del certamen.

Finalmente la obra ganadora fue la del artista malagueño, Cristóbal León, y los dos accesit para las de Camilo Huéscar y Jose Luis Romero.

Ataurique, Gestión Cultural tuvimos la oportunidad de participar en este concurso y vivir de primera mano la experiencia de pintar al aire libre en un entorno espectacular. Nos sentimos como aquellos viajeros románticos que retrataron ruinas por todo el mundo.

A continuación os dejamos un pequeño resumen de la experiencia tan enriquecedora que pudimos vivir, gracias a las fotografías que capturó nuestro querido Isidro Jiménez.

Cristóbal León, ganador del certamen, trabajando en su obra

Curro Sújar, acuarelista cordobés.

Marta Moreno junto a la Casa de la Alberca.

Andrés García Cortés, arqueólogo. Conservacion y administracion de Madinat al-Zahra. Detrás, Camilo Huéscar, ganador de un accésit.

Curro Sújar trabajando en su obra.

Pintora trabajando en la profundidad de su obra.

Artistas en la Casa del Ejército.

Participantes en la Casa del Ejército

Participantes en el gran pórtico.

Participantes en el Jardín Alto

Pintores junto a la Casa de la Alberca

Participante trabajando junto a la Casa del Ejército.

Participante ejemplar protegiendo el suelo de la Casa del Ejército de posibles salpicaduras de pintura.

Primeros minutos del concurso.

 

Cristóbal León, primer premio. Fuente: Diario Córdoba

Camilo Huéscar, Accésit. Fuente: Diario Córdoba

José Luis Romero, Accésit. Fuente: Diario Córdoba

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Madinat al-Zahra, Patrimonio de la Humanidad.

Seguro que en estos últimos meses has visto este logo en infinidad de lugares por nuestra ciudad, y es que Madinat al-Zahra es candidata a recibir el próximo 12 de julio la catalogación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un título que encumbraría a nuestra Ciudad Califal haciéndola formalmente digna -que ya lo es – de una importancia excepcional para la herencia común de la humanidad.

A día de hoy todos sabemos lo que supuso Madinat al-Zahra durante el califato tanto para los cordobeses como para los embajadores de reinos lejanos que llegaban a la ciudad y se quedaban absortos ante la belleza inconmesurable que allí les rodeaba, pero lo cierto es que no siempre fue así, y tras la fitna – la guerra civil que terminó con el califato – llegó el expolio y tras él, el olvido.

La tradición oral mantuvo vivo el recuerdo y el esplendor de La Ciudad Brillante, pero conforme pasaron los años, aquellos relatos que hablaban de la fastuosidad califal se fueron impregnando de leyendas e historias del lejano oriente. Tal fue su olvido, que tras la conquista de Fernando III el Santo, cuando la ciudad pasa a depender del Concejo de la Ciudad, el monarca cedió esta posesión bajo el nombre de «ruinas del Castillo de Córdoba la Vieja», debemos entender por esta brevísima «descripción toponímica» que por aquellos entonces Madinat al-Zahra ya era una ciudad en ruinas con algunas torres y lienzos de murallas a punto de derrumbarse.

A esto debemos añadir que desde la Baja Edad Media y durante toda la Edad Moderna, esta ciudad fue la «gran cantera de Córdoba». El Monasterio de San Jerónimo de Valparaiso, hospitales, iglesias y casas privadas encontraron un IKEA a la medieval entre sus muros y no terminó ahí, la extracción de sillares fue una práctica común hasta el siglo XIX.

Con este panorama, no es de extrañar que no fuera hasta el siglo XVI cuando se diera la primera aproximación exacta a lo que quedó de dicha ciudad. El primero en «mojarse» fue Ambrosio de Morales y aunque confundió los restos con la Córdoba de Claudio Marcelo, ofreció una descripción bastante exhaustiva de la antigua urbe. Fue Pedro Díaz de Ribas quien apuntó que aquellos restos eran de época árabe y en concreto de la época de Abd-al-Rahman III, solo le falto catalogarla como Madinat al-Zahra y en esta línea siguieron el Padre Francisco Ruano y Antonio Ponz en la segunda mitad del siglo XVII.

No será hasta bien entrado el siglo XIX cuando al traducir a al-Maqqari se identifique definitivamente la Ciudad Califal gracias a la labor de J. A. Ceán Bermúdez, una identificación que no supuso su recuperación. Las primeras excavaciones estaban alentadas más por la curiosidad romántica que por el conocimiento científico. Tendremos que esperar a 1911 para que el insigne arqueólogo Ricardo Velázquez Bosco inicie las labores de excavación y estudio de los restos de lo que fue Madinat al-Zahra, La Ciudad Brillante.

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Imagen: Biblioteca Pública del Estado . Biblioteca Provincial de Málaga.