La ciudad hispanorromana de Baelo Claudia está situada en la orilla norte del estrecho de Gibraltar, a 17 km al este de Tarifa, en la provincia de Cádiz. Nació hacia finales del siglo II a.C., como un pequeño establecimiento industrial dedicado a la salazón y la producción de salsa de pescado, Garum. En torno a él, se desarrollará posteriormente un núcleo urbano que vivirá de la pesca de los atunes que migran desde el Atlántico al Mediterráneo en los meses de mayo y junio para desovar y de las grandes posibilidades de comercio marítimo con el norte de África.

Vista del foro de Baelo Claudia

Esta ciudad poseía la estructura de cualquier otra ciudad romana, vías principales, templos, basílica, curia, archivo, mercado, teatro, termas urbanas y marítimas, barrio industrial y acueductos, además de muralla y puertas.
Hoy en concreto nos vamos a referir a templo de Isis, localizado en el ángulo nororiental del foro. Fue construido entorno a los años 60 o 70 d.C., aunque cabe la posibilidad de la existencia de un templo de Isis anterior destruido por el terremoto de mediados del siglo I.

Maqueta de la ciudad en el museo de Baelo Claudia.

Su estratégico y privilegiado emplazamiento, no solo por estar situado junto a uno de los principales templos del foro, sino su integración en la arquitectura de la ciudad, parecen ser la prueba de la importancia tanto civil como religiosa del templo en la ciudad.

Reconstrucción del templo de Isis, junto a los tres templos principales.

El culto a Isis como protectora de los navegantes llegó a estas tierras traído por las relaciones tanto mercantiles como laborales con el norte de África, ya que eran muchas las personas que cruzaban el estrecho de Gibraltar para trabajar en esta ciudad entre los meses de mayo y septiembre para la pesca del atún y su conservación en salazón. Sabemos que el primer templo a esta diosa se construyó en el siglo V a.C. en la bahía de Cádiz, a partir del asentamiento fenicio de Gades.

Del mismo modo que llegó a estas tierras el culto a Isis, también llegaron sus celebraciones.

En Egipto se celebraba una procesión acompañada por multitud de devotos con faroles y bengalas, finalizando en la orilla de la playas de Alejandría, internando en sus aguas la figura de la diosa, colocada sobre una pequeña embarcación que soportaban sus porteadores.

Diosa Isis amamantando al dios Horus. Fuente: Museo del Louvre

Esta tradicional procesión marinera egipcia fue observada por los numerosos comerciantes griegos que llegaban al puerto de Alejandría y la trasladaron a Grecia, donde años mas tarde llegó a conocimiento de Roma. Pronto los romanos establecieron numerosos templos en honor de Isis, “Señora del Mar, protectora de los pescadores, mercaderes y navegantes”, y también se asimiló la procesión egipcia, denominada Navigium Isidis, sirviendo también como día de inicio del periodo hábil para navegar.

Escultura romana de Isis amamantando a Horus. Fuente: Museos Vaticanos.

Cada 16 de julio se celebraba la festividad de Isis en su advocación de Stella Maris (Estrella del Mar) por los paseos marítimos. Esta fiesta la encontramos descrita en numerosas fuentes de origen romano como Apuleyo que describe cómo la solemne comitiva iba desde el templo de Isis a la orilla del mar acompañada por las gentes del pueblo ataviadas bellísimas ropas con las cuales se pretendía representar los diferentes oficios, empleos y cargos de la vida civil que constituían la sociedad, como magistrados, gladiadores, cazadores e incluso animales.

Tras ellos seguía la verdadera procesión de la diosa Isis, iniciando el cortejo un grupo de mujeres con vistosas vestiduras blancas y numerosos atributos simbólicos coronadas con flores, las cuales arrojaban pétalos que cubrían el camino por donde transcurrirá la procesión. Otras arrojaban gotas de perfumes para inundar las calles de aromas de bálsamos olorosos que taparían los malos olores de las calles de la ciudad, a continuación una gran multitud portaban lámparas, antorchas, cirios y toda clase de luces artificiales, que pretendían atraer la bendición de la madre de los astros que brillan en el cielo. Este grupo iba seguido por otro de músicos con diferentes instrumentos, tras ellos un grupo de jóvenes en traje de gala también blanco, que repetían un himno que ofrecía votos solemnes a la diosa, y tras ellos era porteada por sacerdotes la figura de la diosa representada con el niño Horus en sus brazos.

Una vez que llegaban a la orilla de la playa los esperaba una nave de madera decorada con pinturas llamativas y con la popa rematada con un cuello de oca revestida de chapas de oro, a la que subían la imagen de la diosa y la paseaban por el mar. Al terminar y de regreso al templo, el escribano recitaba sus plegarias, y los devotos desbordados de alegría aclamaban y ofrecían brotes, ramos y coronas a la diosa Isis, y procedían al besapies con el cual se terminaba esta curiosa procesión.

Esta descripción de Apuleyo, nos sirve para descifrar el título de esta entrada, ya que en él podemos ver grandes similitudes entre la procesión de la diosas Isis y las que a día de hoy se producen cada 16 de julio en barrios marineros de la costa española.

Celebración del día del Carmen en Chipiona (Cádiz). Fuente: www.chipiona.net

El templo dedicado a esta diosa en Baelo Claudia queda estrechamente relacionado con el aspecto marítimo de Isis: en primer lugar por su posición elevada, lo que permitía ver el mar desde el propio templo y también ser visto desde el mar y, por otra parte, su localización en el foro, representando la importancia de su culto en esta ciudad.

Restos del templo de Isis en Baelo Claudia

Su devoción se manifestaba en el interior del templo, y prueba de ello son los exvotos que se han podido recuperar, con los que los devotos agradecían su intervención, una supplicatio (placa de metal) y dos placas de dedicantes que participaron en la construcción del templo (placa de mármol blanco con huellas de pies).

Placa dedicantes del templo de Isis. Museo de Baelo Claudia

Con esta entrada queremos dejar patente como nuestro patrimonio nos enseña a comprender el porqué de muchas de nuestras fiestas o tradiciones que perviven más allá de las creencias que cada pueblo pueda tener.

Si esta entrada te ha gustado y quieres saber más, elige Ataurique para tus visitas guiadas.

 

Bibliografía:

BELTRÁN FORTES, J., ATENCIA PÁEZ, R. “Nuevos aspectos del culto isíaco en la Baetica”, SPAL, 5, 1997. Pág. 171-196.

MUÑOZ VICENTE, A., EXPÓSITO ÁLVAREZ, J. A. “El conjunto arqueológico de Baelo Claudia y su museo monográfico. Breves notas historiográficas y de gestión”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 35, 2017, Pág. 89-93.

SORIA TRASTOY, T. “¿Por qué un Iseum en Baelo Claudia?”, Aljaranda, 76, 2010. Pág. 14-23.