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Del escudo de Cádiz a la nueva identidad corporativa de la Junta de Andalucía.

Los primeros símbolos heráldicos nacieron como un claro deseo de marcar una identidad, sobre todo en los campos de batalla, para diferenciarse como miembro de un bando o comunidad.

De los primeros emblemas que tenemos en Andalucía fueron los hispanos-árabes. En el s. X se representaba con un águila con presa abatida el emblema del Califa de Córdoba, Abd al-Rahman III. Sabemos, gracias a al “Al Muqtabis” de Ibn Hayyan, que en el 934, el califa hizo un desfile en Córdoba, en el que “…aparecieron en sus banderas el águila que había inventado, pues ningún sultán la tuvo antes, y que las gentes miraron con curiosidad y delicia, siendo objeto de interminables comentarios…”.

Estos pendones verdes con un águila en el centro se convirtieron con los primeros elementos identificativos de la soberanía andalusí. A partir de entonces comenzó a aparecer en las decoraciones palaciegas e incluso populares. Un ejemplo lo encontramos el Bote de al-Mughira o la Pila de Almanzor.

Bote de al-Mughira. Museo del Louvre, París.
Pila de Almanzor. Museo Arqueologico Nacional, Madrid.

El escudo de la ciudad de Cádiz data del s. XIII, cuando el rey Alfonso X “el Sabio” se lo otorga. Aunque Cádiz fue fundada hacia el 1104 a.C., su iconografía se remonta a la relación que tuvo con Heracles (Hércules para los romanos), cuando el héroe se dirigió a este extremo del mundo clásico en busca los toros de Gerión. Para poder llegar navegando hasta la isla de Eritrea (en las proximidades de San Fernando, Cádiz) separó las dos rocas que separaban África de Europa, creando de esta forma el Estrecho de Gibraltar y colocó unas columnas como símbolo del fin del mundo conocido por el hombre. La columna norte la sitúa en el Monte Caple, que equivaldría al Peñón de Gibraltar; y la columna sur, o Abyla, existen contraddiciones para su ubicación, para unos sería el Monte Hacho en Ceuta y para otro el Monte Musa en Marruecos.

Escudo actual de la ciudad de Cádiz

La relación del héroe griego con las tierras andaluzas ha estado siempre muy presente, ya que se le atribuye incluso la fundación de Sevilla. De ahí que el escudo de Cádiz conquistara a Blas Infante, quien ya escribía en su “El Ideal Andaluz” (1915), que debido a la ideal representación de este concepto originario en el escudo “…si yo pudiese elegir un escudo para Andalucía, señalaría sin vacilar el de la gloriosa Cádiz…”

Es por ello que en 1918, durante la Asamblea Regionalista celebrada los días 13 y 14 de enero en Ronda, en la redacción del texto original de las “Insignias de Andalucía”, Blas Infante determinara que “El escudo de nuestra nacionalidad es el de la gloriosa Cádiz, con el Hércules ante las columnas sujetando los dos leones; sobre las figuras la inscripción en orla: “Dominator, Hércules, Fundator” (…). Este escudo deberá ser orlado con el lema del Centro Andaluz: Andalucía para sí, para España y la Humanidad”. A partir de esta Asamblea, presidida por Blas Infante, estos símbolos acompañaron todos sus actos, muchas veces en la clandestinidad, hasta 1936.

La primera interpretación gráfica del escudo fue una pintura que presidió la Asamblea de Ronda. Esta era exactamente el escudo de la ciudad de Cádiz, con el añadido del lema andalucista, conservado actualmente en el Museo de la Autonomía de Andalucía.

Ejemplar del escudo de Andalucía, con el lema, que presidió la Asamblea de Ronda, 1918.

No obstante, este lema se retocó, según manifestaciones de Infante en 1931, sustituyendo el “para sí” mas introvertido por el “por sí”, más decidido, con el fin de dar a España cuanto por sí llegase a crear con la propia energía.

En años sucesivos, sin embargo, se intentaría traducir visualmente la descripción aprobada oficialmente, y se crea una versión, que se estampa a partir de un grabado al aguafuerte, y es obra de un ilustrador, amigo de Blas Infante, Andrés Martínez de León. En 1932 el mismo Infante encarga al ceramista Pedro Navia, también artista de Triana, un mosaico vidriado.

Mosaico vidriado realizado por Pedro Navia en 1932 para la fachada de la casa de Blas Infante.

A partir del inicio del gobierno autonómico de Andalucía, se requiere definir oficialmente el escudo de nuestro territorio, para su difusión y uso oficial. Por lo que en el primer BOJA publicado el 4 de enero de 1983, se reprodujo literalmente todos los detalles del símbolo fijado en Ronda. Se define oficialmente de este modo:

Hércules
prominente entre dos columnas, expresión de la fuerza
eternamente joven del espíritu sujetando y dominando
a dos leones que representan la fuerza de los espíritus
animales, con una inscripción a los pies de una leyenda
que dice: Andalucía por sí para España y la Humanidad.
Cierra las dos columnas un arco de medio punto
con las palabras latinas «Dominator Hércules Fundator»
también sobre fondo de la bandera andaluza»

Los colores del escudo se definen posteriormente. En el Decreto 21271983, de 19 de octubre, por el que se regulan las especificaciones técnicas de los colores del Escudo de Andalucía. Para el verde de la bandera se determina el que definen como «Verde Omeya Bandera de Andalucía». En vexilología o ciencia de las banderas, este tono se identificaría con el denominado «sinople». Hoy día el uso del código universal en el mundo del diseño se relacionaría con el tono Pantone 356.

Con el paso del tiempo la Junta de Andalucía ha ido encargando otras versiones mucho mas simplificadas y esquemáticas, para ser empleada oficialmente, con la función de dotar a la Junta de identidad visual corporativa propia.

Además este año 2020 con motivo del 40 aniversario de referendum de autonomía del 28 de febrero de 1980, la Junta de Andalucía ha decidido presentar una nueva identidad corporativa.

Os dejamos con su evolución y con un poema de Sebastián Custodio.

Diseño del escudo de Andalucía simplificado, por Alberto Corazón. 1985
Primer Logotipo de 1997
Nuevo escudo simplificado
Nuevo logo de la Junta de Andalucía. Diseño de Juan Carlos Patrón.

No vendas mi Andalucía

Con toros y panderetas
mal vendes, la tierra mía,
cuando sabes que no es cierto
que todo no es alegría,
que las penas y el trabajo
también son de Andalucía.

Acompáñame a la mina,
y verás a los mineros
trabajando bajo tierra
por muy poquito dinero.

Vete con los marineros
esas noches de tormentas,
y cuando llegues al puerto
quiero que hables de sus fiestas.

Has de conocer el campo
cuando el sol la piel te quema,
el sudor te deja ciego
y las lluvias que no llegan.

Y después amigo mío
cuando conozcas mi tierra
podrás hablar de los toros
y también de panderetas.

Sebastián Custodio

Bibliografía

  • García Garrido, Sebastián. Centenario de la definición del escudo de Andalucía. «Anuario San Telmo», Sevilla, 2017
  • Manzano Moreno, Eduardo. «La corte del Califa». Ed. Crítica, 2019.
  • La bandera en al-Andalus «XIII Congreso sobre el Andalucismo Histórico, Sevilla, 2, 3, y 4 de Octubre 2008»

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