Las noticias que tenemos sobre los arquitectos que trabajaron en al-Andalus escasean a pesar de que fueron muchas las construcciones que hicieron los musulmanes durante los 7 siglos que ocuparon el territorio peninsular. Esto, es debido a que los arquitectos eran considerados meros maestros de obras aunque tuvieran cierta capacidad ingeniera.

Como ya sabemos, debido a todo ese tiempo de ocupación, nuestra lengua posee palabras derivadas de términos árabes, y en este campo de construcción no iba a ser menos. Por ejemplo la palabra “albañil” procede del término “al-banna”, que es como en árabe se denominaba a este tipo de trabajador. Gracias a las fuentes analizadas hasta día de hoy, sabemos cómo se denominaban los marmolistas, escultores, alarifes, y también sabemos que, al igual que hoy día, por encima de estos se encontraban los “muhandis” (técnicos, geometras, ingenieros). A su vez estos se encontraban bajo la supervisión de los jefes superiores nombrados directamente por el Califa y que no tenían porqué poseer conocimientos de arquitectura, ya que eran meros políticos.

En relación al tema que nos atañe hoy, las inscripciones, como en todas las culturas, podemos encontrarlas de diferente tipo teniendo en cuenta su función, exhibición. Las hay cuyo destinatario es el público en general, pero también las hallamos útiles, cuyo destinatario es un pequeño círculo de personas. Sobre estas últimas son a las que nosotras nos referiremos.

Son muy conocidas las inscripciones que se encuentran en la ampliación de Almanzor sobre los fustes de las columnas y los cimacios, las cuales nos hablan sobre las “empresas” o canteros que los realizaron, pero nosotras hoy vamos a mostraros otras muy poco conocidas, y que a nuestro parecer son documentos interesantísimos sobre la vida diaria de la construcción de la Mezquita Alhama de Córdoba.

Vista del cimacio in situ, sin girar la imagen

Estamos hablando de unos bocetos hechos con tinta negra sobre dos cimacios, uno situado en la ampliación de al-Hakam II y otro en la de Almanzor. Los 3 más antiguos se encuentran sobre el cimacio de una de las columnas de al-Hakam II, a la derecha del mihrab, frente a la capilla de San Bartolomé (Tumba de Luis de Góngora). El último de ellos lo encontramos sobre el cimacio de una de las columnas de la ampliación de Almanzor frente a la parte derecha del trasaltar.

Situación de la columna donde se encuentra el cuarto boceto en la ampliación de Almanzor. Imagen: Cabildo Catedral de Córdoba

Actualmente vemos estos bocetos de forma errónea, a la inversa, ya que no se encuentran en el modo en el que originalmente se realizaron. Estos se hicieron antes de que las piezas ocuparan su lugar original, debido a que la altura a la que se encuentran, su posición actual y el motivo por el que se hicieron, permiten descartar cualquier posibilidad. Los bocetos estarían realizados al revés del sentido actual, y se hicieron mientras los cimacios estaban en posición inversa, apoyados en la parte superior, la más amplia, ofreciendo una posición inclinada muy cómoda para aquellos que los tallaban, por ello las imágenes que mostraremos están al revés de cómo las o demos apreciar in situ.

Los 4 bocetos están dibujados con tinta negra y a mano alzada con una pluma o lengüeta, sin usar instrumentos auxiliares como una regla, una escuadra o un compás. La porosidad del material donde están hechos y el paso del tiempo, ha absorbido y borrado la tinta haciendo que los dibujos a veces los encontremos muy borrosos.

Los 3 primeros bocetos, los de la ampliación de al-Hakam tienen un tamaño similar, y parece ser que los hizo la misma persona.

Situación en la que se encuentran los tres primeros bocetos en la ampliación de al-Hakam II. Imagen: Cabildo Catedral de Córdoba.

El primero boceto es el peor conservado de los 4, ya que ha perdido más de la mitad de su trazado, tal vez cuando la pieza fue manipulada para colocarla en su ubicación actual. Como podemos ver es un cuadrado de 4,5 cm de lado y dentro una cruz griega y una “X”. Dentro de este conjunto se dibujó otro cuadrado.

En el segundo boceto vemos que se intentó trazar dos veces. El primer trazado lo encontramos al pie de la segunda a la derecha. Lo forman 3 líneas que parecen querer dar forma a un octógono. En él se observa el rastro de una gota de tinta que fluye desde el centro debido a la inclinación en la que se encontraba el soporte. El segundo trazado, el definitivo, consiste en un cuadrado de 4.5 cm de lado, dividido regularmente en nueve cuadrados más pequeños. Inscrito en un gran trazo de una figura una “X”. En el centro de la figura, hay una circunferencia. En algunos trazos vemos como al intentar dibujarse en dos ocasiones se duplican las líneas, al igual que la línea que forma la circunferencia central.

El tercer boceto es una variación del dibujo del segundo boceto. Ambos representan, cada uno de una manera, el mismo plano, que corresponde a una bóveda de arcos que se cruzan. Concretamente, se tratan de las dos bóvedas laterales de la maqsura de al-Hakam II, ambas idénticas, teniendo siempre en cuenta que estamos hablando de dibujos a mano alzada. La diferencia del segundo con el tercero, es que el tercero incluye la representación de las venas de bóvedas y circunferencia de central y periférica.

Planta de las bóvedas de la maqsura de al-Hakam II. Imagen: J.A. Souto, 2003

A continuación se pueden ver los trazos reales de estos tres bocetos a la izquierda, sin el emborronamiento de la tinta que dificulta la visión en la actualidad, y a la derecha el trazo ideal de estos dibujos usando regla, escuadra, etc., y que fueron obtenidos por el profesor J.A. Souto y publicados en 2003.

Imagen: J.A. Souto, 2003

El cuarto boceto, en la ampliación de Almanzor, es más grande y más complejo que los anteriores, ya que va acompañado con otros trazos. También está realizado a mano alzada y esta vez se encuentra compuesto por una línea diagonal, un cuadrado y un pequeño garabato a la derecha del conjunto en forma de un pequeño “8” engrosado y más grueso, que pudiera ser una marca durante una “prueba” del instrumento de trabajo. La reconstrucción del motivo “principal” nos muestra un cuadrado de unos 6 a 7 cm, en el que como en anteriores ejemplos parece el dibujo de una bóveda.

Como en el caso anterior, a continuación se puede ver el trazado original comparado con el ideal, obtenidos por J.A. Souto.

Imagen: J.A. Souto, 2003

En cuanto al propósito “práctico” de estos bocetos, es obvio que su autor es un “maestro de obras” que quería dar a alguien (cuya identidad no conocemos) una idea general de lo que se iba a construir o lo que se estaba construyendo. Para esto, usó como soporte el plano inclinado de un elemento arquitectónico ya cortado pero que, colocado en una “posición estable” en algún lugar del sitio, estaba esperando ser instalado en su ubicación final. El autor de estos bocetos fue indudablemente un buen profesional, que sabía lo que estaba haciendo. Pero la duda estaría en el último boceto, el de la ampliación de Almanzor ¿Qué bóveda o diseño decorativo representa ese boceto? ¿Se realizó alguna bóveda hoy no conservada en esta ampliación? ¿Se aprovechó en su construcción material sobrante de la ampliación de al-Hakam II?.

Si estos bocetos son representaciones de motivos, sería la más viejas representaciones del género conocido hasta hoy en el mundo islámico. Se cree que el primer diseño arquitectónico islámico atestiguado proviene de una fachada perteneciente al complejo palaciego de Qasr al-Hayr al-Gharbi (Siria, 109 H. 1727 a.C.). En Al-Andalus, los dibujos arquitectónicos de Madinat al-Zahra datan de 939 a 976, fechas de construcción y uso del conjunto. Después de esta fase inicial, la lista se vuelve considerable tanto en Oriente como en el Occidente islámico. Sin embargo, es necesario esperar al siglo XIII y moverse en toda Asia para cumplir con los dibujos de las bóvedas. Por supuesto, estos bocetos de la Mezquita de Córdoba no pueden ser casos únicos o aislados en el tiempo y el espacio: son los eslabones de una cadena que sigue siendo poco conocida por falta de estudios, la cadena sistemas gráficos para la transmisión de conocimientos, ideas y formas al corazón del arte islámico.

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Bibliografía:

OCAÑA JIMÉNEZ, M. “Arquitectos y mano de obra en la construcción de la Gran mezquita de Occidente”, Cuadernos de la Alhambra, 1986, 22, pp. 55-85.

SOUTO, J.A. “De gliptografía Omeya: una muestra de las marcas de canteros de Khirbat al-Mafjar”, Actes su VI Colloque Internacional de Glyptographie de Samoëns, Brain le Château, 1989, pp 453-473.

SOUTO, J.A. “La práctica y la profesión del artista en el Islam: arquitectos y constructores en el al-Andalus omeya”, Espacio, Tiempo y forma, 1997, Serie VII, H° del Arte, tomo 10, 1997.

SOUTO, J.A. “Los constructores de al-Andalus Omeya” en El esplendor de los Omeyas Cordobeses. La civilización musulmana de Europa Occidental. Granada, 2001, pp. 274-281.

SOUTO, J.A. “Glyptographie Omeyyade: sienes lapidarias à la Grande Mosquée de Córdoba. Documentation de Homs propres”, Actes su XIIe Coloque Internationalmde Glyptographie de Saint-Christophe-en-Brionnaise, Braine-le-Château, 2000, pp. 283-307.

SOUTO, J.A. “Glyptographie Omeyyade: Croquis de travailleurs de la Gran Mosquée de Cordoue. Documentation de noms propres”, Actes su XIIIe Coloque Internationalmde Glyptographie de Saint-Christophe-en-Brionnaise, Braine-le-Château, 2003, pp. 361-384.

SOUTO, J.A “De gliptografía omeya: signos lapidarias en la Mezquita Aljama de Córdoba. Ejemplares fuera del oratorio: situación y ensayo de cronología” en M. Müller-Wiener et al., (eds), Al-Andalus und Europa: Zwish Orient und Okzident. Petersberg, 2004