Ya que estamos en temporada de vacaciones para muchos, os traemos una entrada relacionada con una actividad cultural que podemos disfrutar en nuestra propia ciudad para aquellos que se queden a pasar el verano por aquí y para los que terminadas sus vacaciones les sea más liviana la vuelta al trabajo.

Desde el 1 de julio podemos disfrutar, gracias a una iniciativa de INGEMA, de los antiguos molinos de Martos y de San Antonio. Anteriormente estos molinos eran únicamente visitables previa solicitud, pero desde este mes están abiertos de lunes a viernes, de 9.00h a 14.00h. Y lo más interesante es que cuatro historiadoras serán las encargadas de enseñar dichos edificios industriales y de forma totalmente gratuita.

Al fondo grupo de visitantes acompañados por Antonia Garrido, una de las historiadoras, durante su visita al Molino de Martos.

Hoy os traemos una breve entrada sobre el Molino de Martos para, sobretodo, abrir boca y que os entre el gusanillo de visitarlo.

Este antiguo molino está ubicado en la Ribera junto a la ermita de los Santos Mártires, allí donde el río hace un meandro retorciendo el curso del Guadalquivir a su paso por Córdoba.

Este molino del siglo XIII se restauró y musealizó en el año 2006 bajo un proyecto del arquitecto Juan Navarro Baldeweg, desde entonces acoge el Museo del Agua, lugar donde se pone en valor estos edificios industriales.

Maqueta del molino en la actualidad.

En la actualidad, consta de tres salas. La superior alberga abundante cartelería y maquetas que nos ayudan a comprender el funcionamiento de los numerosos molinos de nuestra ciudad así como toda la burocracia que acarreaba el valioso grano.

Maqueta del funcionamiento de un molino harinero con sistema de «rodezno»

Podréis comprobar durante la visita cómo era común que algunos molinos harineros se convirtieran en batanes con el tiempo, de ahí el nombre de calles colindantes como «Tinte», «Bataneros» (manejaban los batanes), «Lineros», «Alfayatas» (sastras), «Mucho Trigo» o la misma «Plaza de la Alhóndiga».

Maqueta de un molino batán.


En las salas inferiores el tiempo parece haberse detenido, pues accedemos a la sala de molienda a través de las escaleras originales que nos dan paso al pavimento de enchinado cordobés donde además se conservan varias piedras de molino fijas, acercándonos a aquella época en que buena parte de la economía de Córdoba giraba en torno a tan preciado cereal.

Sala de molienda
Piedra solera
Sistema de grúa para la puesta apunto de las piedras volanderas.
Restos de uno de los batanes


Desde Ataurique os animamos a visitar los molinos, descubrir qué eran los aguatochos, qué tipo de plantas se usaban para el tratamiento de los tejidos, desde dónde llegaba el grano a nuestra ciudad, qué era el canal de pesquería, qué uso se le dio al Molino de Martos, por ejemplo, cuando perdió su uso industrial o hasta donde llegó el nivel de agua tras la última gran subida del río del 2010.

Hidropedales junto al Molino de Martos. Fuente: Notas Cordobesas.
Molino de Martos, LADIS. Fuente: Diario Córdoba.

Si quieres saber todas estas cosas y muchas más, no olvides elegir Ataurique, Gestión Cultural para tus visitas guiadas.