Seguro que en estos últimos meses has visto este logo en infinidad de lugares por nuestra ciudad, y es que Madinat al-Zahra es candidata a recibir el próximo 12 de julio la catalogación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un título que encumbraría a nuestra Ciudad Califal haciéndola formalmente digna -que ya lo es – de una importancia excepcional para la herencia común de la humanidad.

A día de hoy todos sabemos lo que supuso Madinat al-Zahra durante el califato tanto para los cordobeses como para los embajadores de reinos lejanos que llegaban a la ciudad y se quedaban absortos ante la belleza inconmesurable que allí les rodeaba, pero lo cierto es que no siempre fue así, y tras la fitna – la guerra civil que terminó con el califato – llegó el expolio y tras él, el olvido.

La tradición oral mantuvo vivo el recuerdo y el esplendor de La Ciudad Brillante, pero conforme pasaron los años, aquellos relatos que hablaban de la fastuosidad califal se fueron impregnando de leyendas e historias del lejano oriente. Tal fue su olvido, que tras la conquista de Fernando III el Santo, cuando la ciudad pasa a depender del Concejo de la Ciudad, el monarca cedió esta posesión bajo el nombre de «ruinas del Castillo de Córdoba la Vieja», debemos entender por esta brevísima «descripción toponímica» que por aquellos entonces Madinat al-Zahra ya era una ciudad en ruinas con algunas torres y lienzos de murallas a punto de derrumbarse.

A esto debemos añadir que desde la Baja Edad Media y durante toda la Edad Moderna, esta ciudad fue la «gran cantera de Córdoba». El Monasterio de San Jerónimo de Valparaiso, hospitales, iglesias y casas privadas encontraron un IKEA a la medieval entre sus muros y no terminó ahí, la extracción de sillares fue una práctica común hasta el siglo XIX.

Con este panorama, no es de extrañar que no fuera hasta el siglo XVI cuando se diera la primera aproximación exacta a lo que quedó de dicha ciudad. El primero en «mojarse» fue Ambrosio de Morales y aunque confundió los restos con la Córdoba de Claudio Marcelo, ofreció una descripción bastante exhaustiva de la antigua urbe. Fue Pedro Díaz de Ribas quien apuntó que aquellos restos eran de época árabe y en concreto de la época de Abd-al-Rahman III, solo le falto catalogarla como Madinat al-Zahra y en esta línea siguieron el Padre Francisco Ruano y Antonio Ponz en la segunda mitad del siglo XVII.

No será hasta bien entrado el siglo XIX cuando al traducir a al-Maqqari se identifique definitivamente la Ciudad Califal gracias a la labor de J. A. Ceán Bermúdez, una identificación que no supuso su recuperación. Las primeras excavaciones estaban alentadas más por la curiosidad romántica que por el conocimiento científico. Tendremos que esperar a 1911 para que el insigne arqueólogo Ricardo Velázquez Bosco inicie las labores de excavación y estudio de los restos de lo que fue Madinat al-Zahra, La Ciudad Brillante.

Si esta historia te ha gustado y quieres mas, elige Ataurique para tus visitas guiadas.

Imagen: Biblioteca Pública del Estado . Biblioteca Provincial de Málaga.